Los tres campings existentes en el término municipal de Alcanar se sienten doblemente perjudicados por la tasa turística que quiere aplicar la Generalitat:
Los campings consideran que no se puede equiparar su actividad a la de un hotel de tres estrellas, pero sobretodo, temen que la medida suponga un éxodo de sus clientes hacia campings de Vinaròs, Benicarló y Peñíscola, situados a muy pocos kilómetros, donde no tendrán este gravamen. Los campings Alfacs, Estanyet y Cases tienen capacidad para unos 2.000 turistas y dan trabajo a unas 50 personas. «El problema se nos presenta en temporada baja, cuando los precios son más ajustados», explica el propietario del Camping Alfacs, Mario Giani. Por ejemplo, existe una tarifa reducida de 15 euros por pareja y día (a través de programas de filiación de guías europeas), que con la nueva tasa se elevará a 17 euros. «El incremento es de un 14 %, lo que puede decidir a los clientes, que tienen mucha movilidad, a pasar de largo y pernoctar en la comunidad vecina».
En cambio, la clientela en temporada alta, familias en su mayoría, es bastante fiel. «Pero para fildelizar nuevos clientes hay que acogerles por primera vez», advierte. En este sentido, si se tiene que aplicar algún impuesto turístico, Giani rechaza el modelo italiano (un fijo por persona y día que pretende aplicar el Govern) y apuesta por el francés, que aplica un porcentaje sobre estancia. «Un impuesto no puede ser bueno si lo que consigue al final es desincentivar la demanda, y es lo que pasará aquí. Por tanto, hay que tener en cuenta las especificidades del territorio». Para dar a conocer su situación, los campings de Alcanar ya han enviado una carta a la direcció general de Turisme, y mañana se entrevistan con la directora dels Serveis Territorias d’ Empresa i Ocupació en las Terres de l’Ebre, Mercè Miralles.














